Búsqueda

Juan 6:24 “Cuando la gente vio que ni Jesús ni sus discípulos estaban allí, entraron en las barcas y fueron a Capernaúm, para buscar a Jesús.” (Versión RV Contemporánea).

El mundo anda continuamente buscando algo. Buscando respuestas, buscando mejorar y buscando soluciones a sus problemas. Es como en aquellas historias de búsqueda de tesoros. Esto no sólo es algo que pasa con el mundo en general, esto sucede aún en el mundo cristiano.

Hay momentos en tu vida en los cuales quieres encontrar solución a situaciones. Momentos en que necesitas una explicación. Lo peor que puede suceder es que en ésta búsqueda tomes la mala decisión de ir a donde no debes ir. Por eso la diferencia está dónde se buscan las cosas, dónde se buscan las respuestas, la ayuda, las explicaciones.

De esa decisión depende el curso a seguir de tu vida. Una mala decisión te llevará a un mal resultado.

En el Evangelio de Juan en el capítulo 6, después que Jesús va al otro lado del mar de Galilea, dice La Palabra, que una gran multitud le seguía. La gente estaba en búsqueda de solución a sus problemas, enfermedades, en fin a sus necesidades. Habían visto y oído de los milagros que Jesús hacía en los enfermos. Allí, Jesucristo una vez más teniendo compasión de la multitud, realiza uno de los poderosos milagros que están registrados en La Biblia, la alimentación de los cinco mil sólo con cinco panes y dos pececillos. Viendo la gente esta nueva señal que Jesús había hecho, pensaron que verdaderamente éste era el profeta que había de venir al mundo. Sin embargo Jesús sabía que la gran mayoría lo que querían era apoderarse de Él debido a ese poder demostrado, para hacerle rey. Lo hacían para que el fuera su solución contra el imperio Romano que dominaba el mundo. Es por eso que Jesús se retira a un monte sólo para orar y evitar que esto sucediera. Al mismo tiempo manda a sus discípulos a que se vayan en una barca y lo esperen en Capernaúm. Ahí entonces La Palabra, en nuestro versículo que ha inspirado la meditación de hoy, nos dice que la gente al ver que ni Jesús ni sus discípulos estaban allí en Tiberías, donde habían comido debido al poderoso milagro de la multiplicación del pan y los peces, fueron entonces a buscarle a Capernaúm.

Esta es una poderosa enseñanza sobre la búsqueda de respuestas, y demás situaciones que hemos mencionado al comienzo. Hay dos cosas, primero cuando tienes necesidad de respuestas, de guía, cuando necesitas sanidad, salvación, prosperidad hay que hacer como esta gente, quienes desesperadamente buscaban a Jesús. Así debes ser tu en cualquier situación, acordarte de Jesús. Mira que si tu lo buscas, lo vas a encontrar. Lo segundo es que debes buscar a Jesucristo creyendo en Él como el dador de la vida, como el Hijo de Dios.

Aquella gente buscaba a Jesús por los motivos equivocados, tal y como Él mismo se los dice en el versículo 26: “Jesús les respondió: De cierto, de cierto les digo que ustedes no me buscan por haber visto señales, sino porque comieron el pan y quedaron satisfechos.” Lo que Jesús quería era que le buscasen creyendo en Él como el enviado de Dios, que lo buscasen no por el pan material, sino a Él como El Pan de Vida. Eso sucede a muchos Cristianos, quienes solo buscan la bendición y no al dador de las bendiciones.

Jesucristo debe ser el foco de nuestra búsqueda. Hay un versículo que tal vez muchos se saben de memoria, pero que debía de ser practicado constantemente. Está en Mateo 6:33: “Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas”. La clave para decidir dónde buscar las respuestas, la solución a tus necesidades está allí en ese verso. Busquémoslo a Él y su justicia primeramente y TODO lo demás nos será añadido. El versículo anterior a éste en Mateo 6:32, nos dice que El Padre Celestial, sabe de nuestra necesidad de todas las cosas. ¿Qué mayor garantía que ésta?

Busca al Señor en espíritu y en verdad, con fe creyendo que Él todo lo puede. Busca las respuestas en oración y en los mensajes que te envía constantemente en Su Palabra. Cuando te halles en momentos en los cuales no sabes que hacer, busca al Señor y pídele sabiduría que Él te la dará. “El Señor da sabiduría a los hombres rectos, y es el escudo de los que viven con rectitud.” (Proverbios 2:7). El te la dará, guiándote primero a que andes en obediencia; y será como el escudo que te protege en toda situación. O sea la guía para hacer todo de acuerdo a su voluntad, la cual es perfecta y agradable para nosotros.

Probablemente haz estado buscando ayuda donde no debes. Es momento de volver tus ojos a Jesús y buscarlo a Él. Eso sí, no como aquella multitud sino como dice en Mateo 6:33, buscando a Jesucristo como tu Señor y Salvador, como el que te da fuerzas para poder resolver todo en Su nombre. Busca hoy su reino y su justicia en oración, en Su Palabra y verás la diferencia en tu vida.

ORACIÓN: Gracias Señor porque llegaste a mi vida para salvarme para redimirme de toda maldad. Te alabo y te honro hoy con todo mi ser. Señor mi alma te bendice y me rindo hoy completamente a tus pies. Gracias Señor porque cuando ando buscando soluciones, respuestas a mis problemas, tristezas, necesidades, allí estás Tu para bendecirme, para cuidarme, para consolarme, sanarme, prosperarme y sobre todo para darme sabiduría y hacer Tu voluntad. Te pido por todo aquél que esté necesitado de ti para que te busquen, sabiendo que cuando te buscamos de corazón, te hallamos Te lo pido Dios mío, en el nombre de Jesucristo, Amén.

INVITACIÓN: Ahora, si nunca haz aceptado sinceramente a Jesucristo como tu Señor y Salvador, con el deseo firme en tu corazón de seguirlo y servirle, probablemente esto que haz leído no tenga mucho sentido para ti, mas esto no ha sido por coincidencia; ésta es tu oportunidad. Si no has hecho la oración de fe para aceptarlo y no sabes como hacerlo, puedes contactarme y estaré gustoso de ayudarte a tomar la mejor decisión de tu vida, y así podrás reclamar todas las promesas que El tiene para ti y que están en su palabra, La Biblia. El ser Cristiano no es una religión es una relación personal con Jesús. No importa en que religión hayas sido criado o a cual pertenezcas, si no has dado este paso de fe, este es el momento de hacerlo. Si ya conoces del Señor pero estás alejado de El, esta es la oportunidad de reconciliarte, llámame o escríbeme, estoy a tu servicio.